sábado, 24 de julio de 2010

Propósitos bajo el Árbol Eterno

Era ya de noche, y el encapuchado continuaba recostado del Árbol Eterno. Aun meditaba toda su vida recordando los momentos en que escuchó por primera vez al gnomo. Cuando descubrió su misión y creó en su cuaderno nuevos mundos. Entonces recordó cuando poseia una fuerza ilimitada para crear y como luego, al descubrir y luchar contra los seres Miedo y Vicio perdió su capacidad. Tras meditar esto, comenzó a pensar si su pérdida del camino fue gracias a estos seres.

—¿Qué meditas tanto?— le preguntó el Árbol Eterno al encapuchado quien se alarmó al escucharlo.

—Pienso el por qué no puedo aun continuar el camino como una vez lo comencé.

— ¿Qué meditas tanto? Tu misión aun esta inconclusa. Tu deber es continuar el sueño que se te fue impregnado en tu ser.

—Antes lo podía todo solo y me aventuraba con el gnomo y luego con la hada a cada misión con valentía en búsqueda de conocimientos que me ampliaran mis poderes.

—¿Qué sucedió con esos conocimientos?

—No me fueron suficientes. Sabía qué hacer pero no podía continuar. Tener los conocimientos no fueron suficientes.

—Todo cambia, y tu etapa de comienzo ya lo atravesaste. Caíste en las sombras de tu nueva etapa y ya estas en la transición de tu luz. El momento en que te enlazas a otra historia. Antes tu no estaba enfocada a ti. Pero ahora, todo se centra a tu propia leyenda. Encontraste lo que una vez pensaste que necesitabas abriéndote paso a continuar el sueño.

—No siento poseer las fuerzas para ello— dijo el encapuchado con el rostro bajo.

—Tus Guardianes y la hoja que se encuentra junto a la tuya te las otorgarán.

A tales palabras, escuchó unos pasos aproximarse. Esto alarmó al encapuchado y se levantó rápidamente. Entonces, de entre los arbustos del bosque apareció el gnomo un poco torpe y junto a él, volando y no emitiendo ruido alguno, el hada.

—¿Dónde rayos estuviste metido en todo este tiempo?— preguntó el gnomo exhausto.

—Justo aquí— le dijo el encapuchado un poco más enérgico.

En ese momento, de Árbol Eterno cayeron dos hojas atadas entre sí y cayeron frente a él sobre una aparente roca rojiza. Fue a recoger las hojas del suelo cuando se dividieron ambas por su unión. Entonces pareció escuchar al Árbol.

—"Esas hojas representan a ustedes y su unión. Esa bajo de las hojas es una semilla de este viejo Árbol que soy. Protégelas, que su unión ya esta escrita y esto une todos los propósitos"— le dijo el Arbol Eterno volviendo a mencionar cosas que apenas el encapuchado comprendía.

Por Angel Yamil Ortiz Torres 2010 © #16


martes, 13 de julio de 2010

Encuentro con el Árbol Eterno

Se encontraba el encapuchado en su base frente al enorme ser Pereza. Pensó por unos instantes ignorarlo y seguir pero entonces Pereza lo golpeó fuertemente dejándolo en el suelo. Nuevamente se encontraba en el suelo, causado por este ser del que no se podía librar. Se sentía cansado, dolido, soltando lágrimas que humedecían el suelo. No podía percibir su hada y el gnomo apenas podía ayudarlo tratando de luchar con la criatura.

—"No puedo, no puedo, no puedo"— se decía a sí mismo el encapuchado llorando.

Pronto comenzó a sentir una presión intensa causada por su frustración. Esto no lo dejaba respirar cómodamente. Sus pensamientos no permanecían quietos. Miles de cosas aparecían en su mente. Con las fuerzas que permanecían invisibles para él, un impulso lo hizo levantarse y con todas esas fuerzas huir hacia la espesura del bosque. Pereza pareció perseguirlo pero lo había perdido de vista. El encapuchado había empeñado todas sus energías en huir sin apenas conocer a donde se dirigía hasta que no pudo más y se detuvo. Su corazón no paraba de latir.

Comenzó a sentirse despierto cuando se percata de su alrededor. Se encontraba en un claro en la espesura del bosque. Entonces pareció sentir una presencia y notó un árbol gigante que resaltaba de entre los demás. Este se encontraba en la frontera de donde terminaba el bosque y comenzaba una extensa área de pastizales. El encapuchado sintió la necesidad de acercarse al árbol. Al estar frente a él, decidió recostarse de su tronco. Observando entonces el increíble follaje del árbol quiso comunicarse con el árbol de gran tamaño.

—Sin duda has visto pasar un gran número de historias alrededor tuyo. Has visto el linaje de cada planta y cada criatura de estas áreas. Debes ser un Árbol Eterno—le dijo el encapuchado y después continuó.— Sólo quisiera que me ayudes con tu sabiduría.

Entonces pareció escuchar al árbol dentro de sí.

—"Llevo años en este lugar. Poseo muchas historias bajo mi esencia que es la Armonía. En cada hoja se encuentra la historia de cada ser. Vos tienes una tarea muy poderosa. Harás algo fuera de lo común. Pero para ello necesitas Amor. Tu Inspiración te conducirá. Aquel rostro esta muy atado a tí y su lazo es muy intenso. Su deber es fortalecer y mantener ese lazo. Háganlo, pero debes continuar tu sueño. Esa es la clave de todo. Pronto se aclararan mis palabras"— le dijo el Árbol Eterno y se quedó en silencio.

El encapuchado se quedó confuso con estas palabras y se quedó meditando donde lo cogió la noche. Tenía en su mente a la dama del Lago.

Por Angel Yamil Ortiz Torres 2010 © #15


sábado, 5 de junio de 2010

Cita con la Inspiración

Se encontraba el encapuchado frente a la dama en el lago. La hada llamó al gnomo para alejarse del lugar. Esta tenia su mirada perdida en el reflejo de las estrellas en el agua.

—Es poco usual encontrar una dama sola frente al lago— rompió el silencio el encapuchado.

—No estoy sola. También es inusual encontrar un ser encapuchado— le dijo la dama volteándose hacia él.

—Puedo ser ladrón.

—Un ladrón no habla tanto ni sus herramientas son un cuaderno y un lápiz.

—Es mi misión.

—Crear... ¿Por qué lo haces?

La pregunta dejó pensativo al encapuchado. Hacía ya mucho tiempo que no tenia una respuesta a ello. Luego de un rato respondió.

—Creo para restablecer el fuego de los corazones, hacer nacer las estrellas y crear mundos que perpetúen nuestros valores.

—Existen pocos que desean perpetuar los valores. Eso es muy admirable.

—En momentos creí ser el único...

El encapuchado se mantuvo serio por unos instantes aunque su conversación estaba despertando su fuego interior.

— ¿Cual es tu misión?— preguntó el encapuchado.

—Contabilizo las estrellas y perpetuo el perfecto orden de sus signos y constelaciones. Estoy encargada que cada una de ellas mantenga su brillo. Mi anhelo es brillar junto a ellas, aunque...

—Vives en un mundo en que las estrellas poco a poco dejan de brillar. Dependes tu vida de ello, y sin estrellas no hay razón de permanecer aquí.

La dama lo miró admirada pero volvió a ver el lago.

— Pronto me iré.

— Aun existe la esperanza, existen los sueños y mientras persistamos en nuestra misión las estrellas no dejarán de brillar. Si tu existes entonces entonces existe una razón para seguir creyendo en mi labor. Tu eres Inspiración— dijo con notable energía el encapuchado.

El encapuchado abrió su cuaderno y antes de irse observó la dama. Poseía una leve idea de conocerla anteriormente.

—Nos volveremos a encontrar— le dijo el encapuchado.

—Siempre estaré aquí— le dijo la dama.

El encapuchado entonces abrió un portal hasta su base. El gnomo y el hada aparecieron y se fueron con él. Al alcanzar el otro lado del portal, se encontró con su base y el enorme ser Pereza.

Por Angel Yamil Ortiz Torres 2010 © #14




lunes, 24 de mayo de 2010

Esencia de Pereza

Se encontraba el encapuchado atormentado en su base debido a su propia inercia. Escuchaba el viento, y el sonar de las hojas de un yagrumo que parecía aplaudir. El gnomo lo vio en ese estado y se dirigió a él.

— Has vuelto a detenerte, puedo inferir que has perdido tu llama con la que empezaste— le dijo el gnomo sentándose junto a el.

—Tal como dijo Miedo— respondió el encapuchado mientras escuchaba el trinar de los pájaros— intento salir de todo esto, pero mi mente queda en blanco y pierdo la inspiración.

—Entiendo, te sientes cómodo y a la vez atormentado por las voces de tu camino.

—No puedo controlarlo, siento ansiedad y mi camino se torna borroso— dijo mientras pareció sollozar.

—Entonces haz lo que siempre has hecho, crea un puente a lo que buscas.

Esto dejó al encapuchado pensativo, cuando al fin se levantó y tomo su cuaderno. El lugar se tornó oscuro y el encapuchado materializó una espada en sus manos. Reconoció que sería la primera vez que lo enfrentaría.

—Pereza— dijo cuando de repente surgió un ser enorme de las sombras y lo golpeó tan fuerte que lo dejo en el suelo.

Parecía que estar tirado en el suelo era mucho mejor que enfrentarlo y sintió dicha tentación. En él, todo estaba muy confuso. Deseaba ser la persona enérgica que siempre fue pero era muy difícil levantarse de ese suelo. Luchar contra Pereza parecía inútil y estaba decidido a permanecer asi. Al ver esto, el gnomo corrió rápidamente y puso el cuaderno en su pecho.

—Dale, tienes que crear un puente, no lograras nada ni en el suelo ni luchando con el. Tienes que salir— le dijo el gnomo al encapuchado.

El encapuchado aun en desgane lo obedeció y al abrir el libro al azar se teletransportaron junto al hada que pareció aparecer de la nada y voló hacia el. Entonces parecieron aparecer en un bello paisaje. Comenzaron a explorar el lugar. Se encontraban en una loma de donde se podían apreciar las estrellas. Abajo, se podía distinguir el reflejo de ellas en un lago. La hada repentinamente percibió algo en el lago y e insistió en que bajaran de la loma. El encapuchado obedeció y la hada casi lo correr entre los árboles bajo la loma q lo separaban de su destino. La hada lo condujo hacia al lago pero para su sorpresa, había una mujer mirando al lago.
—Aun no esta preparado para enfrentar a Pereza— se dijo a sí el gnomo mientras el encauchado se dirigía a ella.

Por Angel Yamil Ortiz Torres 2010 © #13



domingo, 10 de enero de 2010

Principio de Pureza


Se encontraba el encapuchado meditando en su base, cuando recordando a su Maestro decidió abrir su Cuaderno y escribir.

"Es necesario recordar en nuestra vida, aquellas formas puras en que concebíamos el mundo durante nuestra infancia. Una mirada pura, inocente e inspirada.

Nuestra ignorancia, tentaciones y decepciones crean heridas que muchas veces, en vez de hacernos crecer con más vigor, da un crecimiento torcido y el mal surge del dolor del mismo.

Es natural que todo esto suceda, pero por naturaleza todos poseemos una misión, ir a la luz, apelar a nuestra pureza, no vivir en ausencia del amor. Todos descubrimos en el transcurso de la vida que nuestra misión en la vida es recuperar estas virtudes en el mundo por medio de nuestros sueños. Estos nos muestran el camino, nos enseñan los principios y nos dan el poder para transformar el mundo físico a través de los sentimientos. Muchos dejan de creer en el Amor, y mediante códigos de justicias terminan llegando a una corrupción interior. Pero lo único cierto ante todas las leyes es que debemos seguir nuestra felicidad que reside en nuestro interior. Perdonar y ser personas nuevas. Solo así el mundo toma significado y se vuelve inspiración, aventura, pasión y creación."


El encapuchado sonrió al terminar de escribir. Durante todo ese tiempo divagó buscando elegir un camino, y su camino se había mostrado ante él. Ya sabia que andaba buscando. Cada paso que diera seria un paso a su interior.

Por Angel Yamil Ortiz Torres 2009 © #12



miércoles, 2 de diciembre de 2009

El Retorno de su Elección


Se encontraba el encapuchado en su vida normal y con ropa de civil meditando sobre su vida. Sabia que se quedaba sin propósitos y sin sentir nada en su interior. Sabía muy bien que se estaba apagando, que perdía el fuego interior.

El Camino lo condujo a una librería, y allí comenzó a explorar los títulos de sus libros. Continuó así hasta que un libro le llamó la atención. Era de un tema que había estudiado antes pero su interés estaba en el mensaje del libro. "Busca tu propósito".

Rápidamente salió de la librería y buscó su cuaderno y comenzó a escribir su propósito y lo cerró rápidamente. Entonces continuó su camino cuando frente a él vio un rostro que conocía muy bien. Era exactamente la mujer que contenía dibujada en su Cuaderno.

Ese evento pareció llenar su interior de algo que ya no sentía desde hace mucho. Ella era parte de su inspiración. Vio que vivía muy cerca de lo que el creía y entendió rápidamente el mensaje.

Debía seguir su camino con propósito para volverla a encontrar y habiendo tomado esa decisión se dirigió a enfrentar uno de sus grandes enemigos.

Por Angel Yamil Ortiz Torres 2009 © #11



sábado, 14 de noviembre de 2009

Esencia del Vicio


Se encontraba el encapuchado caminando en dirección a una aldea cuando se percató, al borde de un precipicio cercano a él, un joven con la vista perdida al precipicio. Cuidadosamente se acercó a él y cuando estuvo tras él lo agarró fuertemente por un brazo y lo lanzó hacia atrás del precipicio. Esto asustó grandemente al joven quien comenzó a arrastrarse hacia atrás.

— ¿Qué te sucede?— preguntó el encapuchado tratando de calmarlo.

El joven bajó su mirada al suelo y luego de unos instantes respondió.

—No lo sé, no siento nada dentro de mí. Parece que no me importa nada— respondió el joven cuando rápidamente sacó un bolso pequeño que iba a abrir.

El encapuchado reconoció instantáneamente de qué se trataba y puso sus manos sobre el bolso.

—¿Sabes qué sucede cuando comes todo el tiempo lo mismo y continuas en ello? Terminas odiándolo pero continuas comiéndolo y si lo hiciste por otro conflicto entonces dicha comida se vuelve un anestésico para tu corazón y tu alma. De primera vista, parecería algo benéfico pero en realidad estas dando la espalda a una realidad que siempre estará detrás. Dicho anestésico se volverá tu veneno y no sentirás nada porque lentamente estarás matando tu ser— le contó el encapuchado mientras lentamente iba agarrando el bolso pequeño.

Pero justamente cuando se lo iba a quitar, el joven dio un fuerte grito y empujó agresivamente al encapuchado.

—Vicio— dijo el encapuchado cuando del joven salieron sombras oscuras que materializaron en un ser.

Dicho ser se volteó hacia el encapuchado y tomó una forma femenina. El encapuchado colocó su mano como si sostuviera una espada y se materializó espada en ella. El ser sonrió mientras que el joven gritaba asustado sosteniendo fuertemente su bolso.

—Soy tu debilidad, yo me alimenté de tu interior y ¿crees que puedes sacarme de alguien?— le dijo Vicio sonriendo cuando de sus manos se materializaron cuchillas.

Vicio lanzó las cuchillas hacia el encapuchado y este las esquivó. Entonces Vicio materializó en sus manos dos espadas y se lanzó a atacarlo. Comenzaron a danzar sus espadas en el combate, ninguno parecía estar obteniendo ventaja.

—No se por qué luchas conmigo si luego regresas a mí— le dijo Vicio mientras pareció tomar ventaja.

—Tu, eres la razón por la que no he podido ver mi Camino— dijo el encapuchado cuando entonces acertó un golpe que desintegró las espadas de Vicio.

Vicio sonrió, dicho seres sonríen al ser retados.

—No podrás sacarme. Solo él podrá— le dijo Vicio al encapuchado y materializó nuevamente las espadas para atacarlo.

Mientras tanto, el joven había abierto el bolso e iba a consumir lo que poseía en ella. Pero recordó su realidad y las palabras del encapuchado y cerró nuevamente el bolso. Entonces, obteniendo fuerza de su interior le lanzó el bolso a Vicio que al sentir el golpe se volteó y el encapuchado atravesó su espada. Vicio sonrió, y al joven voltearse para irse el ser oscuro cayó al suelo y se desvaneció.

El encapuchado entonces se quedó solo junto el bolso frente a él. Agarró el bolso e iba a abrirlo pero se detuvo.

—Nada de esto me concierne—se dijo a sí mismo y lanzó el bolso al precipicio.

Entonces continuó su camino a la aldea.

Por Angel Yamil Ortiz 2009© #10